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En este libro (ebook o papel) se resumen los 5 años de cafés filosóficos.
Si quieres conocer mi nuevo proyecto visita "A hombros de gigantes",
la web de la baraja filosofica.


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sábado, 9 de abril de 2011

Pensódromo 9/4/11: INDIGNACIÓN. Y Próxima dosis: 10/4/11: APEGO

En la sección filosófica de esta mañana en Cope Cataluña, "El Pensódromo", hemos hablado del libro del filósofo Stephan Hessel "Indignaos", que lleva más de un millón y medio de copias vendidas. Se puede descargar gratuitamente de la web de ATTAC, con su permiso. Pincha aquí y léelo, son sólo 12 páginas.

Aún no tengo el audio, pero de momento voy colgando un artículo completando lo que hablamos en directo.

Y aprovecho para recordaros que tenemos una cita mañana a las 5 en el Penicilino para hablar del apego.
Seguiremos imprimiendo mayor rigor en la fase de definición, para que ésta aclare mejor las cuestiones que surjan, en el posterior coloquio habitual. Os espero.


Pensódromo 9/4/11: INDIGNACIÓN

Es una buena noticia que la base de actualidad para este pensódromo sea ¡un libro de Filosofía superventas! Sobre todo porque se trata de Filosofía de la que más nos gusta en el Penicilino, de la que moviliza porque se muestra sumamente relevante para la vida concreta de todos.

Indignaos lleva más de un millón y medio de ejemplares vendidos, más los incontables pdfs descargados de internet y está escrito por Stephan Hessel, un filósofo que habla de otros grandes filósofos del siglo XX que llegó a conocer de cerca como Sartre o Benjamin, y de su pasión por Hegel. Luchó en la resistencia contra la ocupación nazi de Francia y colaboró en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Merece la pena que lo leáis (si aún no lo habéis hecho), son sólo 12 páginas, brillantes, llenas de pasión. Lo podéis comprar en papel en su web, pinchando aquí, o descargar aquí, gracias a la web de ATTAC (asociación por la tasación de las transacciones para la ayuda al ciudadano, una de las asociaciones que cita como continuadoras del espíritu de los redactores de la declaración de derechos humanos, y que propone tasar la especulación financiera para contenerla, regularla, y para sufragar el gasto social con lo recaudado)

JUVENTUD SIN FUTURO

"El motivo principal de la Resistencia era la indignación. Nosotros, veteranos de los movimientos de resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia libre, llamamos a las jóvenes generaciones a vivir y transmitir la herencia de la Resistencia y de sus ideales. Nosotros les decimos: tomad el relevo, ¡indignaos!"

El libro se dirige sobre todo a los jóvenes.
Precisamente esta semana ha habido movilizaciones juveniles convocadas por internet sin sindicatos ni grandes asociaciones de por medio, bajo el lema "Juventud sin futuro".
Esta iniciativa también tiene raíz filosófica, en las aulas de la UCM.
Y es que la teoría sin práctica es estéril, tanto como la práctica sin teoría, acción sin sentido.
En el manifiesto de la movilización, los organizadores se autodefinen como “la juventud más preparada de nuestra historia”, reivindicando ya una dignidad que les quitan apelativos como el de "generación ni-ni", tópico nada ajustado a la realidad, como detectó este estudio del Instituto de la Juventud (Desmontando a ni-ni. Un estereotipo juvenil en tiempos de crisis. Ilustre Colegio Nacional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología (2011). Edición Injuve y en línea): menos de un 2% de jóvenes encajan en el perfil nini de parásito social.

Afirman que esta manifestación es sólo el principio, un principio prometedor, como se ve en este vídeo, de hecho hay otras iniciativas como http://democraciarealya.es/ que convoca movilizaciones para el 15 de mayo, o www.nolesvotes.com a los partidos que defienden los recortes educativos y sociales, sí a los que se oponen.

INDIGNACIÓN, IRA Y DIGNIDAD

indignación.
1. f. Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.

Indignaos llama, entonces, a la ira.
Pero la ira es una de las pasiones que puede cegar la razón.
La mayoría de los filósofos en la historia nos previenen contra dejarnos dominar por las pasiones. 
Pero eso no implica ignorarlas o reprimirlas.
Al contrario, las emociones nos avisan de que prestemos atención y actuemos en algún sentido. Debemos escuchar esos avisos de nuestras emociones y aprovechar la motivación y energía que nos aportan para actuar, consciente y no precipitadamente, cuando identifiquemos dónde está el problema del que nos avisan, y de la forma más adecuada, manteniendo el dominio y, por tanto, la libertad.

En el libro Hessel habla de no caer en el extremo de la “exasperación”, que se alcanza cuando no se ve esperanza, y que puede llevar a la violencia.

Para controlar esa ira, que sea capaz de movilizar pero no de cegar, es necesario tener un horizonte de esperanza, y así, una orientación a seguir.

Parece que sí existe esa orientación en estas protestas (como se comprueba en sus manifiestos y propuestas, disponibles en sus webs) y en el libro de Hessel. La orientación es que la democracia recupere el poder que ha entregado sumisamente a los especuladores.

Y eso pasa por medidas asequibles y concretas como abolir los recortes sociales, y sufragar esos gastos recuperando las propuestas recientes, pero sorprendentemente olvidadas, de eliminar los paraísos fiscales, el fraude y el abuso de los especuladores, tasando sus transacciones y sus riquezas progresiva, y no regresivamente como ahora, etc. Esas medidas son las que se exigen en estas movilizaciones juveniles, entre otras muchas, como la persecución de la corrupción política y los excesos en los privilegios de los cargos públicos y otras muchas explicitadas en las webs que ya he enlazado más arriba.
digno, na.
1. adj. Merecedor de algo.
4. adj. Dicho de una cosa: Que puede aceptarse o usarse sin desdoro. Salario digno. Vivienda digna.

Dignidad, en ese sentido, es lo que piden Hessel y los jóvenes. No son las víctimas de la actual crisis quienes se merecen pagarla, sino los culpables, que hace poco estaba claro quiénes eran. Culpabilizar a las víctimas es el último pisotón a su dignidad. Como dice el primer considerando de la DUDH:
"La libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;..."

Ya están en los tribunales de varios países (entre ellos el nuestro) demandas contra las agencias de calificación, y en Islandia ya están encarcelando a los especuladores y han echado al gobierno por la presión popular.
Los ejemplos de la RAE están muy bien traídos para este tema, ejemplos por antonomasia de algo que debe ser digno son el salario y la vivienda, algo inalcanzable actualmente para muchísimos jóvenes... y adultos.


FILÓSOFOS

  • Es muy interesante leer en el libro cómo Hessel ingresó en la Escuela Normal confiando en las tesis de Hegel. Aquel filósofo alemán había considerado que el progreso de la Razón en la Historia conduce inevitablemente (superando sucesivas fases de oposiciones) hacia un Estado Homogéneo Universal, sin amos ni esclavos. 
Pero luego se encontró con el mensaje de otro gran filósofo, Benjamin, que era amigo de su padre. Benjamin dice que tras contemplar los horrores del siglo XX la conclusión debería ser la contraria, que el progreso lleva al desastre y el dolor.
Finalmente, Hessel dice en el libro que su compañero en la Escuela Normal, Sartre, nos enseñó: 
“Sois responsables en tanto que individuos”.
Dice Sartre, líder de las movilizaciones parisinas de 1968, que deberíamos asumir esa responsabilidad. La Historia no fluye por sí sóla hacia la perfección ni hacia el desastre, no hay un sentido determinado en el mundo, sino que somos cada uno de nosotros quienes debemos dar sentido a nuestra vida y al mundo, y vivir en consecuencia, con responsablilidad.
  • Nietzsche decía que el primer paso en la transformación hacia el superhombre era abandonar la postura del camello que soporta cualquier carga y enfrentarse al dragón que dice “tú debes” como un león que ruge “yo quiero”. Este primer paso también parece corresponderse con lemas del manifiesto de “juventud sin futuro” como:  
    «Nos habéis quitado demasiado, ahora lo queremos todo» .
    • El derecho de rebelión es un tema muy tratado en la Historia de la Filosofía, lo han defendido muchísimos autores, desde Platón al mismísimo Tomás de Aquino y se recoge en el preámbulo de la misma Declaración de los Derechos Humanos en cuya redacción participó Hessel:
    Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;...
    • Y para estos jóvenes que no consiguen trabajo a pesar de su formación parece que cobra un nuevo significado el final de aquella famosa obra de Marx y Engels que ellos dirigían a los proletarios (que, al menos, tenían un trabajo):
    “...no tienen nada que perder en la revolución más que sus cadenas.
    Tienen, en cambio, un mundo que ganar. “
    Dirigido a los jóvenes de hoy parece aún más claro, no tienen nada que perder, el mundo futuro es suyo, y son ellos quienes lo tienen que ganar.

    lunes, 21 de marzo de 2011

    Pensódromo 20/2/2011: AMOR

    Aunque tampoco de este pensódromo tengo el audio correspondiente, por lo menos dejo aquí el artículo que amplía y completa los temas que traté respecto al amor, el domingo siguiente a San Valentín, para la audiencia de Cope Cataluña.
    Si consigo el audio lo colgaré más adelante.

    EL AMOR

    Tras el día de San Valentin, reflexionamos sobre el amor, sobre las diferencias que existe con la mera atracción sexual, ¿por qué al final siempre deseamos enamorarnos? ¿por qué intentamos, sin embargo, darle menos importancia de la que tiene? En definitiva, ¿por qué lo llaman sexo cuando quieren decir amor?

    Para reflexionar sobre el amor propongo que consultemos el sentido que le damos en general y que recoge el diccionario, y lo que dice Platón en el libro que dedica a ese tema, “El banquete”. Ya dije en otras ocasiones que los libros de este autor son diálogos muy entretenidos. Éste, que es uno de los más comentados, narra una noche de celebración de Sócrates y sus amigos, que empieza con la propuesta de elogiar por turnos a Eros y moderarse con la bebida, y termina, al amanecer, con más éxito con la primera cuestión que con la segunda...

    Entre los invitados, el famoso Aristófanes, que escribía comedias de gran éxito, mofándose en algunas del propio Sócrates. En su turno cuenta una divertida fábula sobre el origen del amor. Según él (como explican este y este otro vídeo) los hombres éramos bolas con ocho extremidades y dos cabezas hasta que Zeus nos cortó en dos para que no fuéramos demasiado fuertes. Desde entonces deseamos unirnos a nuestra antigua otra mitad (la famosa media naranja). El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) refleja que entendemos el amor de diversas maneras. Parece que aun hoy una de ellas es esa búsqueda para completarnos, según la 1ª acepción:

    amor.
    1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

    En el último café en el Penicilino (sobre la individualidad) Silvia y Amor no estaban de acuerdo con el tipo de amor que describe esa definición de arriba. Nos recordaron que “cada uno somos un todo”, y que “debemos ser conscientes de que cada uno de nosotros somos completos” (contra el "sin ti no soy nada" de Amaral)

    Esa necesidad de unión, deriva o en dependencia o en deseo de posesión de eso que se considera que falta y que está en el otro (con el peligro de frustración si no se consigue o si se pierde). Pero deseo de posesión no es lo mismo, incluso puede ser lo opuesto, que el amor. El amor verdadero debería tener más que ver con la entrega que con la posesión:

    3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.

    Ese sentido de la palabra amor vale para la pareja, pero también para otros tipos de amor, como el de las madres por sus hijos.

    Volviendo al banquete, cuando le toca el turno a Sócrates, cuenta lo que aprendió de una extranjera, respecto a que, gracias al amor, en concreto al amor a una pareja, podemos pasar de contemplar la belleza en ella a conocerla y descubrirla en el mundo (los enamorados a veces pasean maravillándose de lo bonito que es el mundo, ¿verdad?), hasta alcanzar la contemplación de La Belleza, pura, que es igual al Bien Supremo.
    (En algo lejanamente análogo se basan algunas técnicas del Tantra, una religión de la India, según las que mediante la unión sexual y mental con la pareja, puedes llegar a romper la ilusoria barrera de tu individualidad y fundirte con el universo)
    Después aparece el general Alcibíades, uno de los más bellos jóvenes de Atenas, que declara su amor por su maestro Sócrates y cómo, a pesar de todos sus intentos, no le ha podido seducir sexualmente.

    Llamamos “amor platónico” a ese tipo de amor, (~ platónico. 1. m. amor idealizado y sin relación sexual) pero lo cierto es que muchas veces confundimos amor y sexo, hasta el punto de que así lo recoge el diccionario:
    4. m. Tendencia a la unión sexual.
    El deseo de unión deriva en deseo de unión física, sexual, pero saciar el apetito sexual no sacia ese deseo de unión, de amistad en grado sumo (es más, en la fábula de Aristófanes, éste dice que el sexo servía para saciarnos, separarnos, y así poder vivir sin estar unidos siempre).

    EN RESUMEN:

    Puede, entonces, haber amor sin sexo y viceversa, ser conscientes de ello es la cuestión, saber qué estamos viviendo en esa mezcla y en qué grado de cada cosa.
    Además de eso, para que nuestra visión del amor nos ayude a ser felices, también podemos recordar que amar es dar, más que recibir, y que sólo sabiéndonos completos es cuando podemos dar sin exigencias, que no corresponden al amor, sino al apego egoísta.
    O podemos, si es nuestra elección, permanecer solteros y libres porque, en realidad, aquel mito de Aristófanes sólo es la invención de un comediante: nacemos completos, nunca tuvimos cuatro piernas, cuatro brazos y dos cabezas. No existe una y sólo una mitad a encontrar, ya está en nosotros mismos.

    Para terminar, más que la cita de algún filósofo de los muchos que han tratado este tema, y tras recorrer algunas de las acepciones del diccionario, me quedo con la 2, ese es el sentido de la palabra amor que me parece más beneficioso contemplar (aunque todavía conserva el “nos completa”, que ya hemos visto que convendría ignorar):

    2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

    Pensódromo 5/3/11: VANIDAD

    Aunque no tengo el audio correspondiente, por lo menos dejo aquí un artículo para que sepáis los temas que traté respecto a la vanidad, para la audiencia de Cope Cataluña. Si consigo el audio lo colgaré más adelante.

    Pensódromo 5/3/11: VANIDAD

    El ejemplo concreto sobre el que me propusieron la entrevista sobre la vanidad en abstracto fue el de una anécdota sobre el entrenador del Real Madrid. En respuesta a la pregunta de si acabaría en el Málaga como su antecesor, Pelegrini, Mourinho contestó que nunca, que iría algún equipo grande de Italia o Inglaterra.
    El diccionario RAE, en lugar de definición, para la vanidad da una serie de sinónimos que nos llevan a la arrogancia y de ahí a, por fin, una definicíon, la de soberbia:

    soberbia.
    2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.

    Parece que el caso propuesto encajaría, ya que se menosprecia la hipotética oferta del Málaga.

    Es interesante la forma de defenderse que tuvo después, volviendo a aquello de su sinceridad contra la hipocresía del mundo. De esto hablamos el día de los insultos. La sinceridad no implica menosprecio necesariamente. Lo que está ejerciendo no es sinceridad, sino vanidad, soberbia, porque da a entender que es tan bueno que no puede acabar en algo tan malo, se sobrevalora a sí mismo y menosprecia al resto.

    Por otro lado, es curioso que esta sección sobre la vanidad se emitiese justo el fin de semana de carnaval. Y es que precisamente un martes de carnaval fue cuando se desarrolló la famosa “hoguera de las vanidades” organizada por el monje dominico Savoranola, que gobernó la efímera República Democrática de Florencia en la época de Maquiavelo. Allí ordenó quemar todos los lujos, espejos, maquillajes y demás objetos relacionados con la vanidad, llevado por su fervor religioso, incluyendo obras de arte y libros.

    Tal vez otro extremo también indeseable. ¿Cómo hallar un punto medio?, vayamos a la historia de la filosofía.

    Creo que hablando sobre vanidad quien se nos viene a la cabeza rápidamente es Nietzsche, el filósofo que afirmaba escribir para quienes aún no habían nacido. En su libro “El paseante y su sombra” titula el aforismo 181 así: “La vanidad, lo más provechoso”...
    Dice allí que el hombre fuerte advierte que “no le mantiene o le derriba lo que es, sino lo que se le estima, ahí está el origen de la vanidad. El poderoso busca por todos los medios aumentar la creencia en su poder.”
    De ahí deduce que mayor será la vanidad cuanto más sensato se sea, porque es mucho más fácil aumentar la creencia en el poder que el poder mismo, eso sí, para quien tenga el ingenio de ser astuto y retorcido...

    Como todas las proposiciones de Nietzsche, ésta es bastante escandalosa, y seguramente nos provoque y empecemos a intentar rebatirla. Eso es lo mejor de este autor, siempre provoca ponerte a hacer filosofía, aunque sea en su contra.

    El consenso a lo largo de la historia de la filosofía (pongamos por ejemplo a mi querido Epicuro) ha estado en la postura opuesta: la vanidad no es ningún provecho. Si se depende más de la opinión de los demás (como vimos el día que hablamos de la fama) que de lo que uno es, no se tiene el control de la vida y la felicidad propias, y eso no es provechoso.

    La clave es que en ese párrafo Nietzsche también habla de que los sometidos consideran que valen lo que valgan para el poderoso-vanidoso. Su propuesta es abandonar ese grupo, el de esclavos, pasar a ser tu propio señor, a acercarte al superhombre.

    Para conseguir ser autónomos, responsables, adultos, necesitamos esa llamada a la vanidad entendida como valoración de uno mismo por uno mismo, siempre que no nos lleve al menosprecio (como decíamos antes) ni a una sobreestimación de nuestras propias capacidades que nos pueda llevar a la frustración (como ilustración de esto supongamos un final sin títulos para el ejemplo inicial de Mourinho, con sus declaraciones excesivamente vanidosas se abría cerrado muchas puertas).

    CONCLUSIÓN

    Como siempre una llamada al punto medio, como desde Aristóteles o Buda se repite por todas partes en Filosofía. La autoestima es necesaria, pero no hasta llegar al nivel del menosprecio ajeno ni de un envanecimiento propio que nos autoengañe, es decir, sin caer en la vanidad.

    Pensódromo 19/2/2011: El día del padre.
    Paternidad y ¿crisis de autoridad?

    Aquí tenéis el audio de la sección filosófica en Cope Cataluña y el artículo que completa la entrevista:


    Paternidad y ¿crisis de autoridad?

    Anteayer fue el Día del Padre. Podemos aprovechar para reflexionar sobre la paternidad, desde tres preguntas, ¿qué es y cómo ser padre?, ¿existe de verdad una crisis de autoridad?, ¿qué dicen los filósofos sobre la paternidad?

    ¿qué significa ser padre?
    padre.
    1. m. Varón o macho que ha engendrado.
    Ser padre es haber engendrado, algo biológico.
    Cómo serlo, depende de la especie, y en los humanos de la cultura, hay infinitas opciones.

    La que marca nuestra cultura está cambiando muy rápidamente, así que nos encontramos con que el rol antiguo está obsoleto y el nuevo aún no se ha definido y consolidado. Esa desorientación hace más difícil ejercer de padre, y sólo se puede aclarar (cómo no) con reflexión personal, con filosofía, imprescindible en momentos de crisis:

    ¿la paternidad pasa por una crisis de autoridad?

    Efectivamente, está en crisis un modelo cultural de paternidad determinado, basado en la autoridad absoluta y la responsabilidad exclusiva del mantenimiento. Ahora el padre comparte ambas con la madre, y se diluyen sus roles. Antes la autoridad era paterna y el amor materno, ahora autoridad y amor corresponden a ambos, el padre ha de aprender a limitar su autoridad y a no ocultar y expresar su amor, pero la educación de los padres actuales ha sido por parte de padres del modelo anterior, luego se hace difícil el cambio de hábitos, actitudes y visiones de la vida.

    Ejercer la autoridad que tenía tradicionalmente el padre no debería ser un motivo para tener hijos, sino simplemente amarlos. Hoy no se da la presión social de ser padre obligatoriamente, como cuando hablamos de la madre, decidir libremente serlo es la primera muestra de amor a los futuros hijos.

    Hoy la educación por parte de los padres (más importante aún que la escolar) debería fomentar la creatividad (y para ello la autoestima) de los hijos y no la obediencia ciega, más apropiada en otras épocas, con contextos sociales diferentes. Otra razón para equilibrar la balanza autoridad/amor hacia los hijos.

    También, como siempre, podemos relacionarlo con alguno de los filósofos que hayan podido hablar del tema. 

    Sobre el amor y la paternidad, Erich Fromm, un filósofo de alemán del siglo pasado, escribió en “El arte de amar”, que el amor paternal es una guía hacia el mundo, desde la seguridad del hogar ligada al amor maternal. Esto refleja lo ya dicho respecto a nuestro modelo tradicional. Actualmente la madre también puede ser guía al exterior y el padre identificarse tanto como ella con el hogar.

    También escribió Fromm sobre la autoridad y la paternidad, en “Grandeza y limitaciones del pensamiento de Freud”, donde matizó el uso que hizo Freud del mito griego de Edipo, que no conocía a su padre y terminó cumpliendo el oráculo y matándolo, convirtiéndose en rey y casándose con la reina (que, por supuesto, era su madre). Freud acuñó el término “complejo de Edipo” para referirse a un supuesto odio a muerte contra el padre que debemos superar los varones en la infancia, por ver al padre como un rival del amor de la madre. Para Fromm, en realidad, lo que muestra el mito griego de Edipo es la rebelión contra la autoridad y es eso lo que provocaba el autoritarismo de aquel modelo patriarcal tradicional, una reacción de rebeldía.

    CONCLUSIÓN
    En definitiva, el ejemplo del amor provoca el amor mutuo. El amor al padre y la admiración por su buen ejemplo y su guía llevan a la aceptación de su autoridad, esta vez no impuesta como obediencia ciega sino ganada y libre. Esa parece ser la forma de autoridad más adecuada a las nuevas circunstancias culturales y sociales, a las que los padres actuales tienen la comprometida tarea de adaptar su filosofía de vida.

    Felicidades a los padres, y ánimos para que eduquen con amor.
    Y a los hijos, que valoren y agradezcan ese amor y guía en días como ayer... y en el resto.

    martes, 1 de febrero de 2011

    OPTIMISMO

    Este artículo completa el primer pensódromo de 2011 en la Cope de Cataluña. Espero que os guste:



    Ahora que entramos en el nuevo año, nos preguntamos qué nos deparará, y nos planteamos cuestiones como si conviene, o no, que seamos optimistas.
    Es un momento, por tanto, en el que nos paramos a hacer filosofía, quizá inconscientemente, y sin consultar si alguien ha reflexionado antes sobre ello llegando a alguna conclusión digna de ser escrita, divulgada y conservada hasta nuestros días.
    Iniciemos ese ejercicio filosófico, consciente e informado aquí, ¿por qué no?. La filosofía en la Grecia clásica se centraba en cómo vivir una “vida buena”, como decía, por ejemplo, Aristóteles. Veamos cómo nos puede ayudar a ello el hecho de filosofar sobre el concepto del optimismo:

    Como siempre lo primero es ver qué entendemos por optimismo actualmente, según recoge el DRAE:

    optimismo.
    (De óptimo).
    1. m. Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.
    2. m. Doctrina filosófica que atribuye al universo la mayor perfección posible.


    Efectivamente, además del sentido que todos conocemos del término, existe una segunda acepción, filosófica, con una curiosa historia. La narraré brevemente: Está claro que el mayor optimismo es el que mantiene que vivimos en “el mejor de los mundos posibles”. Pues bien, justo eso es lo que escribió Leibniz, un filósofo y matemático alemán, a principios del siglo XVIII, en su libro sobre la “justificación de Dios” o “Teodicea”. Intentaba explicar cómo puede existir el mal en un mundo creado y regido por un Dios omnipotente y bueno. Para entender su solución recordemos que muchas veces para arreglar una cosa, terminamos estropeando otra. La más grande sabiduría sería actuar de forma que consigamos hacer el mayor bien a costa del menor mal. Eso, precisamente, es lo que según Leibniz sucede en la Creación divina, que es la mejor posible, ya que si mejorásemos alguna cosa sería empeorando mucho más otra. Según él, Dios nos mantiene en el máximo de bien, en el óptimo de los mundos posibles.
    Otros filósofos de la época consideraron tal opinión como una ingenuidad incoherente con la realidad que percibimos, como Voltaire, que la parodió en su “Cándido”, donde popularizó el término “optimismo” para referirse a esa creencia de que vivimos en el mundo óptimo.

    Desde entonces su uso fue variando y llegó al de la primera acepción que todos conocemos y usamos, la que se refiere a “ver el vaso medio lleno”.

    Para empezar hoy nuestra propia investigación filosófica podemos evitar ambigüedades distinguiendo tres facetas distintas del término, el optimismo respecto al presente, respecto al futuro y el optimismo como ilusión:

    El optimismo respecto al presente es precisamente ese “vaso medio lleno” ya mencionado. Un poeta y filósofo epicúreo de los tiempos de los grandes emperadores romanos, Horacio, acuñó un lema, de moda últimamente, que enfatiza la importancia de ese tipo de optimismo para disfrutar plenamente de lo que nos da la vida: el célebre “carpe diem...”. Literalmente, en latín no significaría “disfruta”, sino, más bien, “cosecha” al día. Nos da la idea de que la vida no es como una tierra de labranza, en la que haya que esperar al verano para disfrutar los frutos, sino que la cosecha es diaria, sólo con ponernos a ello y disfrutar hoy de lo que ya tenemos.

    En cuanto al optimismo respecto al futuro estaría bien que terminásemos de leer la aludida frase de Horacio en sus “Odas”, porque tras recomendar que cosechemos al día, añade que confiemos lo mínimo en el mañana “...quam minimum credula postero”, precisamente para no postergar el placer que podemos sentir hoy, algo fundamental para los seguidores de Epicuro. Seamos conscientes de que el optimismo es la clave de la motivación, y de que visualizar un resultado deseado es empezar a hacerlo real, pero sin olvidar que si nos distrae de disfrutar en el presente, también nos impedirá disfrutar si conseguimos ese resultado, y nos llevará a la frustración si no.

    Y, por último, refiriéndonos al optimismo como ilusión debemos decir que la ilusión en el sentido de engaño es incompatible con la filosofía. La filosofía estudia el conocimiento del hombre, tratando de alejarnos de lo falso, del error. Un optimismo que no nos deje ver lo que podemos mejorar nos impedirá mejorarlo. Y, además, si sólo seguimos el refranero con el “Dios proveerá”, olvidando el “a Dios rogando y con el mazo dando”, caeremos en una inacción estéril.

    En resumen, el optimismo puede llevarnos a vivir una vida buena si nos ayuda a salir del “valle de lágrimas” de la Salve, sin llevarnos al “dormirnos en los laureles” de Esopo.


    ¿Cómo conseguir ese equilibrio, cómo decidir si el vaso está medio lleno o medio vacío?
    Tal vez aplicando el concepto estoico de “epojé”, dejar de juzgar.
    El vaso está a la mitad.
    Disfrútalo, mientras dure.