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lunes, 5 de marzo de 2012

VERDAD
6/3/12 Resumen

Las más de 30 personas que asistieron a la sesión de ayer votaron por valorar positivamente la dinámica mucho más exigente que estrenamos para entrenar nuestras habilidades filosóficas mientras disfrutamos de la tarde.

Unanimidad y récord de participación en el café filosófico más intenso en los tres años que acabamos de cumplir.

A continuación trascribo aproximadamente la introducción que hice para justificar las novedades y explicar la mecánica el ejercicio y su porqué:

Bienvenidos a este café filosófico que yo, Óliver Álvarez, organizo el primer domingo de cada mes y que reflejo en un blog que he titulado "Penicilina filosófica". Elegí ese nombre por dos razones: la primera, evidente, porque nuestras reuniones son aquí, en el bar Penicilino; la segunda por un juego de palabras relacionado con la cita de Epicuro: "La Filosofía es la medicina de la mente". Efectivamente, para mí este café filosófico es un ejercicio mental muy sano. Practicar la filosofía es aprender a reflexionar mejor, reflexionando mejor somos capaces de conocernos mejor a nosotros mismos, de tomar decisiones más adecuadas y de vivir más plenamente la vida. Entonces:


Aprender a reflexionar mejor es bueno para nuestra vida.
Manejando ideas simples se aprende a reflexionar mejor , de una en una. Es mucho más fácil.
Luego manejar ideas simples es bueno para nuestra vida.


Entonces practiquemos simplificar, y así aclarar, nuestras ideas mientras disfrutamos en grupo, igual que si hiciéramos footing para entrenar nuestra forma física:


Al igual que podemos hacer footing sólos o con amigos, también podemos practicar la reflexión individualmente o en reuniones informales. Pero también podemos hacer footing guiados por un entrenador, y ésa sería una buena analogía con un taller o un café filosófico, porque el filósofo propone unos ejercicios y unas reglas para que la reflexión, el entrenamiento mental, sea más intenso. El filósofo, como el entrenador, marca las reglas y por dónde se avanza. Puede mostrar senderos que no concíamos, abiertos por los sabios de la historia de la Filosofía, y puede que de esa forma hagamos un recorrido más o menos largo. Pero, como en el footing, más importante que hasta dónde se llegue, es el ejercicio que se haga: Los contenidos nuevos que conozcamos en el café filosófico son importantes, pero no tanto como el ejercicio en sí sobre la forma en que reflexionamos.


Una vez que aislemos y simplifiquemos una idea, para ponerla en común debemos usar palabras, y todo el grupo las debe usar en el mismo sentido para hacer posible la comunicación. Algunas palabras tienen varios significados, haciendo eso más difícil. Por ejemplo, si alguien afirma que "el metro de Londres es el más largo del mundo" y otra persona le replica que "no, porque el metro mide igual en todas las ciudades", la comunicación está siendo imposible. Eso se llama ambigüedad (por polisemia o por homonimia) y sus riesgos se pueden evitar explicitando en qué sentido concreto vamos a usar el término.


Por eso, nuestro hábito es comenzar fijando una definición. En este caso ya la tenemos. En la última sesión decidimos hablar sobre el concepto de verdad como correspondencia entre la realidad de las cosas y el conocimiento de ellas en nuestro cerebro, que era el tema de aquél día. Ése es el uso más tradicional en la historia de la filosofía, ya desde Aristóteles, y el que le da la mayoría de la gente, como recoge la primera acepción del diccionario:


verdad.

1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.


Hablamos de "conocer la verdad", no de "decir la verdad", por ejemplo, ya que aunque lo parezca, no es el mismo uso.


Teniendo ya una definición, usaremos la habitual primera ronda de ejemplos concretos no para crearla sino para comprobar que usamos el término de ésa y no otra forma.
  • Luego pasaremos al coloquio libre, como siempre. Pero en esta ocasión sólo cuando hayamos acabado de analizar una intervención podréis pedir la palabra para una nueva. Antes de hacerlo debéis estar seguros de qué queréis decir, resumirlo en una sóla idea simple
  • Si lográis eso será muy fácil que la expreséis en una sóla frase
  • Debéis encontrar esa frase. Cuando la tengáis debéis buscar un porqué, una razón, un argumento que enlace vuestra afirmación con alguna premisa que podamos compartir todos. Y, una vez más, formular el porqué en otra frase lo más clara y concisa posible.
 Aunque parezca sencillo, no estamos acostumbrados a hacer este ejercicio y nos costará. Practicarlo nos servirá para, en adelante en nuestra vida podamos reflexionar mejor y con más profundidad cuando algo de verdad nos preocupe, y para ser más conscientes en nuestra comunicación con los demás. Finalmente comprobaremos que así llegamos más fácilmente a aclarar nuestra confusión y a conclusiones adecuadas a la situación y a nosotros mismos.

Además de todo esto más adelante me apoyé en los conceptos de "filosofía como lucha contra el embrujo del lenguaje", de Wittgenstein, o las verdades analíticas, las ideas claras y distintas y, en general, el "método" de Descartes. Surgió también el mito de la caverna de Platón, su inversión por la "historia de un error" de Nietzsche, la "falacia ad populum" sobre si el consenso garantiza la verdad, la universalidad de las verdades lógicas y matemáticas, etc. Pero como siempre lo fundamental fue el trabajo y las aportaciones de los presentes, en esta ocasión menos numerosas pero más trabajadas. Un esfuerzo que tuvo su recompensa, según la buena valoración de la dinámica en la evaluación que hicimos al final y que ya he mencionado.

Antes de despedirnos con el tradicional aplauso de unos a otros, decidimos hablar en la próxima sesión sobre la RELIGIOSIDAD, concepto propuesto por Jorge, que había venido desde Salamanca donde, como ya muchos sabéis, organiza varios cafés filosóficos. También votamos que sí nos gustaría que fuese él mismo quien guiase nuestro próximo café, si le es posible, a lo que muy amablemente accedió, con lo que tendremos la oportunidad disfrutar de una dinámica distinta, si no puede ser en abril, en la sesión de mayo.

Por último contaros que, antes que ésa, nuestra próxima cita es virtual, y la tenemos el próximo día 27 a las 19:00, para participar en el café filosófico retransmitido con streaming en directo y feedback por twitter que organizan nuestras colegas y amigas de Equánima en el MediaLab Prado de Madrid. Concretaré todo esto en próximas entradas en este blog, permaneced atentos. Voy adelantando que el método para conectarse será el descrito siguiendo este enlace. Me han invitado para que sea yo quien repita esa experiencia un mes después.

¡Nos vemos!.

3 comentarios:

  1. Hola

    Pongamos que imponemos la condición necesaria, que no suficiente, de la experiencia propia (de uno mismo) para calificarla de verdad (si es verdad para todos, también lo será para uno).

    A efectos prácticos, no existe “verdad” a nivel individual, porque no somos omnipresentes en el universo durante todo el tiempo, y no podríamos comprobarla.

    La duda como método (Descartes) nos lleva a las verdades de que "existimos porque pensamos/dudamos" y a las de las matemáticas; es un avance, pero somos caprichosos, y queremos más.

    Y la duda que tengo es: ¿qué pasos hay que dar para acercarse lo más posible?

    Espero que alguien se haya atrevido a acercarse ;P

    Saludos filosóficos

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    Respuestas
    1. Siguiendo la terminología de Bunge, te estás refiriendo a proposiciones de alto nivel, o sea, a generalizaciones como las expresadas en cualquier ley científica. Tu escepticismo llega a tal extremo (como en Hume) que consideras que algo debe verificarse en todos y cada uno de los posibles casos en que se dé o pueda caso (algo imposible) para poder otorgar el valor de verdadero a estas proposiciones. El éxito de los resultados prácticos de la ciencia hace, en mi opinión, que tanto rigor no conduzca a nada relevante para el ser humano. Podemos dudar incluso de la existencia del mundo. Popper decía que el gran escándalo de la filosofia de nuestro tiempo (hacia 1970) es que mientras el mundo se hunde, los filósofos estén discutiendo si el mundo existe.

      Respecto a las proposiciones de bajo nivel, las de aquí y ahora, las de la experiencia directa personal, el valor de verdad es mucho menos controvertido a no ser (nuevamente) que seas un escéptico radical. El resultado práctico sería aún peor. En el caso anterior nos llevaría a la época de las cavernas y en este otro, al hospital psiquiátrico.

      Por supuesto, esto es un decir: antes y después de filosofar, vivir.

      Jose

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    2. "La verdad posible, la asequible a la limitada y falible mente humana es finita, incompleta, impura, parcial, fluida y relativa a las condiciones de espacio y tiempo, sí, pero aún así y gracias a todo ello, razonablemente objetiva y, sin duda, auténtica y existente".

      Esta jugosa opinión es de Félix Rodrigo Mora y la he encontrado en una interesante entrevista en http://www.laventanaesmeralda.blogspot.com.es/ que ha sido realizada por Antonio, que vino al café el pasado día 18 por primera vez. Recomendable.

      Jose

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Como el propio café filosófico, los comentarios cuentan con mi moderación.
Gracias por la aportación. Esperamos poder verte en vivo algún día.