En la última sección filosófica “el
pensódromo” que se emite en Cope Cataluña, comentamos el origen,
el contenido y algo que aplicar de la famosa cita:
“EL
HOMBRE ES UN LOBO PARA EL HOMBRE”
Fue popularizada por Thomas Hobbes, un
filósofo inglés del siglo XVII, uno de los primeros teóricos del
contrato social.
¿DÓNDE LA ESCRIBIÓ?
En la dedicatoria de su libro “Decive” se refirió a esta cita, que originalmente es de Plauto, para
compararla con la de Séneca, que mantuvo prácticamente lo opuesto,
que “el hombre es sagrado para el hombre”.
Hobbes propuso que entre ciudadanos, tiene razón Séneca, pero entre ciudades, Plauto.
Hobbes propuso que entre ciudadanos, tiene razón Séneca, pero entre ciudades, Plauto.
¿A QUÉ SE REFIERE?
Hobbes considera que la sociedad es lo que evita
que entremos en la “guerra de todos contra todos” en la que nos
comportaríamos como lobos entre nosotros, los humanos.
Estas nociones las desarrolló más
profundamente en su posterior obra maestra, “Leviatán”. Su
título se refiere a la sociedad o el estado, un monstruo que disuade a los ciudadanos de caer en ese estado brutal de lucha de lobos, imponiendo la obediencia a las leyes. La
legitimidad del poder estatal se
fundaría, entonces, en que nos conviene como individuos cumplir ese
pacto.
De esa forma se iniciaba en filosofía
política, el cambio de una fundamentación de la legitimidad por
derecho divino, a la basada en el contrato social.
¿QUÉ NOS PUEDE MOSTRAR?
A parte del contexto de filosofía política en el que Hobbes usó esta cita de Plauto, señalo otro punto que nos hace visibles, más relacionado con la vida cotidiana:
Que nos podemos comportar como lobos en vez de como hombres cuando olvidamos identificar al prójimo en el grupo propio (aun siguiendo la metáfora, incluso los lobos colaboran y se cuidan mutuamente dentro de la manada). Siendo todos ciudadanos, el propio Hobbes admite que tiene razón Séneca, debemos respetarnos mutuamente como si fuéramos sagrados los unos para los otros.
Que nos podemos comportar como lobos en vez de como hombres cuando olvidamos identificar al prójimo en el grupo propio (aun siguiendo la metáfora, incluso los lobos colaboran y se cuidan mutuamente dentro de la manada). Siendo todos ciudadanos, el propio Hobbes admite que tiene razón Séneca, debemos respetarnos mutuamente como si fuéramos sagrados los unos para los otros.
¿CÓMO APLICARLO?
Ante situaciones de confrontación que
nos hagan sufrir y nos impidan solucionar un determinado conflicto
con otros, podemos recordar que ellos también son ciudadanos de
nuestra misma ciudad, y que no es necesaria la lucha de todos contra
todos.
A un nivel podemos estar en diferentes
bandos, pero subiendo a niveles más amplios llegaremos al que nos
una. Por ejemplo, en las riñas dentro de la familia, el trabajo, el
vecindario, la ciudad, etc. siempre podemos identificar al otro
dentro de ese grupo nuestro en vez de verlo dentro de otro menor al
que no pertenezcamos. De esa forma en vez de verle y comportarnos
como lobos, nos consideraremos como colaboradores dentro del mismo
grupo, sustituyendo la ansiedad de la rivalidad por la amistad de la
cooperación.
Y el resultado siempre será mejor para todos.
Y el resultado siempre será mejor para todos.

El lobo es un animal que vive en manadas jerarquizadas y se asocian entre ellos para alimentarse. Aunque popularmente se cree que forman estrategias conjuntas, esta si existe es solo en una pareja. Si a eso le añadimos mucho ego y la complejidad que nos brinda nuestra inteligencia, somos nosotros, no veo muchas más diferencias. Pero una sola,si que puede marcar una diferencia fundamental. Nuestro apetito.
ResponderSuprimirLos lobos no atacan su ecosistema. Se sacian al cubrir sus necesidades de supervivencia. Nosotros no. Necesitamos más, aunque no sepamos muy bien para qué. Y no lo sabemos porque es algo que excede de nuestro razonamiento, algo innato en nuestros sentidos.
Más que a un lobo lo asemejaría a un virus global.
Lastima no vivir más cerca.
Un saludo.