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lunes, 14 de enero de 2013

Resumen 13/1/13: ÉTICA (II)

"Cuando un hombre miente mata una parte del mundo" Excalibur
Tras casi dos horas y media aún quedaron muchos turnos de palabra pedidos y un montón de cuestiones en el aire, en el café filosófico de ayer, sobre la ética.

Además, fue uno de los más intensos que recuerdo, en muchos sentidos, desde la cantidad de experiencias y ejemplos concretos expuestos, o de dilemas éticos imaginados, hasta las referencias y citas filosóficas, que muestran cómo muchos miembros del grupo siguen la investigación durante el mes en sus ordenadores y bibliotecas. También fue intensa, y aportó mucho que aprender, la propia práctica del coloquio, y es que aunque se tocaron cuestiones muy sensibles y se expusieron y argumentaron puntos de vista a veces opuestos, conseguimos aprovechar todo eso para "ver ambas caras de la moneda" y así avanzar sumando ambas y disfrutar aún más de profunda conversación que caracteriza esta actividad.

 INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

Repasé lo visto en la anterior sesión, sobre el mismo tema, y añadí alguna mención a las muchísimas nociones y sistemas éticos que no pudimos tocar entonces, como las éticas del punto medio (Aristóteles, el délfico "nada en exceso", la vía media budista, el "aurea mediocritas" epicúreo, etc.) o el mito de Prometeo en la versión de Platón, como fábula para ilustrar cómo la prudencia, el respeto a los demás, es algo innato a todo ser humano y su mejor capacidad, ya que su fuerza está en ser capaz de asociarse en comunidades y ciudades.

También mencioné el "intelectualismo moral" de Sócrates, que identifica el mal con el error y la ignorancia, haciendo responsable también a la propia comunidad que no sea capaz de educar a sus miembros, y ya durante el coloquio desde varios participantes fuimos añadiendo conceptos de Adela Cortina, Diógenes, el movimiento Zeitgeist, Wittgenstein, Descartes, Ortega y Gasset, etc. y sobre todo, cómo no, Kant.
Respecto a la mentira también aludí a Sócrates que definía la Filosofía como una "búsqueda de la verdad, como medida de qué hacer y norma de conducta" y respecto a fines-medios y sus confusiones, hablé sobre las éticas basadas en el consecuencialismo, Bentham, Maquiavelo, etc.

COLOQUIO

La base y eje central fue la pregunta que traíamos de la anterior sesión:

¿Puede una mentira estar justificada si es por un buen fin?.

Ya en la introducción señalé que si la filosofía es una búsqueda de la verdad, su análisis sobre la mentira no puede ser favorable, por un lado, y por otro que las éticas consecuencialistas sí justificarían esa opción si las consecuencias produjeran mayor beneficio y menor perjuicio para la mayor cantidad de personas.

En este sentido, y ya en concreto, se fueron proponiendo diversos y provocativos dilemas morales, desde el de la mentira y los Reyes Magos (¿es mayor el beneficio de la ilusión como motivación a cambio del perjuicio de la ilusión como engaño?), el de los castigos a asesinos y violadores (en contra de las escuelas que Sócrates proponía como alternativa a las cárceles), o incluso la tortura como medio para mayores fines. Paradojas en las que deriva el abuso de la premisa consecuencialista que caracteriza cada vez más, preocupantemente, nuestra cultura actual, centrada en objetivos, sobre todo económicos, a lograr y llevar al máximo, por encima de cualquier otra consideración (algo totalmente incompatible con las éticas del punto medio, ya mencionadas, por ejemplo), convirtiendo inlcuso las decisiones éticas en cálculos de costos y beneficios obtenibles (incluso respecto al caso de las recompensas del día de Reyes se estaba comentando el tema cuando tuvimos que cerrar el coloquio, dejándonos ganas de seguir en casa...).

Varias veces se manifestó la necesidad en nuestra sociedad de una educación en valores y en ética en general, ya que ahora, sin la guía moral impuesta de la religión es imprescindible que los ciudadanos pongan en práctica su autonomía y sus capacidades críticas para orientarse en la vida y en sus decisiones y visiones de ella. En definitiva la necesidad de la ética y la filosofía en el sistema educativo, al menos, y fuera de él, además.

PRÓXIMA SESIÓN

El concepto elegido para el café filosófico de febrero fue la libertad, justo el primero de nuestra historia, allá por marzo de 2009, y que trataremos por cuarta vez ya. Hasta entonces, en el Penicilino, precisamente, en la plaza de la Libertad.

1 comentario:

  1. En verdad que el último debate fue intenso en contenido y por qué no en emociones, también pasiones. La Filosofía es apasionante y se demostró en el hecho consumado de que en más de dos horas y media de debate el café nunca se enfrió. Personalmente, en ese último instante final, donde cada cual expresa un deseo, un elogio o crítica constructiva, yo personalmente olvidé algo. Bien, aprovecho esta líneas para aportarlo. Para algunos esto no es nuevo sin embargo, me repetiré, con vuestro permiso. Filosofar, pensar la vida y debatirla desde la mayor o menor erudición está muy bien pues es la columna vertebral desde la cual es deseable fundar cualquier argumentación aportada. Tal y como Óliver desgrana en su resumen del café, se invitó al debate a muchos grandes, desde Kant, Sócrates, Diógenes y tantos otros. Sin embargo propongo sacar a la calle el debate, aún más si cabe, pues las realidades cotidianas son reflejo de lo que somos, pensamos, hacemos o dejamos de hacer. En ese sentido, he estado siguiendo de cerca un tema que se me ocurre ejemplar para nuestro último café. Lance Armstrong; y cómo no toda su ética. Cuando engañaba a millones de admiradores, él siempre supo la verdad; que su vida era una mentira; Cuando le acusaron de dopaje negó su culpabilidad y por tanto responsabilidad; y ahora, defenestrado de todos sus logros, abraza la verdad confesando sus fechorías y de paso intentará redimirse. ¿Veremos como un best-seller, su biografía? Próximo a esa moral de absolutismos dogmáticos, que mana desde las religiones, la contrición es el arrepentimiento por los pecados cometidos, asumiendo la responsabilidad de una condena o penitencia; sin embargo existe la figura de la atrición, es decir pedir perdón y admitir los pecados por temor a la condena, una vez que el delincuente ha sido enjuiciado y condenado. Son cosas muy distintas y nuestro jefe de Estado sabe muy bien la diferencia y recurrió a pedir perdón público por cazar elefantes, claro, lo cogieron escopeta en mano. Pero detrás de Armstrong hay mucho más. Los millonarios recursos económicos vertidos en su fundación contra el cáncer, sin lugar a duda salvaron muchas vidas. ¿Hubiese sido posible esa magna obra sin sus fraudulentos siete Tours de Francia? ¿Podría redimirse de sus responsabilidades por esa ética del 'fin que justifica los medios'? Y ahora, según ciertos medios de comunicación, se especula con que Lance Armstrong, podría denunciar a aquellos superiores que le hicieron posible todo la estructura delictiva. ¿Es ético? Un abrazo a todos.

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