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domingo, 6 de noviembre de 2011

Pensódromo 30/10/11:
SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA

En la última sección filosófica “el pensódromo” que se emite en Cope Cataluña, comentamos el origen, el contenido y algo que aplicar de la famosa cita:

"SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA"

¿DE QUIÉN ES LA CITA?

Del filósofo ateniense Sócrates, del siglo V antes de Cristo. Es una de las máximas referencias en la historia de la filosofía, y todo un modelo para la corriente de la práctica filosófica, en la que se enmarcan (como ya sabéis) los cafés filosóficos, porque Sócrates no tenía una academia, sino que hablaba con la gente en el ágora, en la calle, sin cobrar nada y preguntando sin parar.

¿DÓNDE LA ESCRIBIÓ?

Aunque no escribió nada, conocemos la filosofía de Sócrates gracias a los libros de otros, en ninguno de ellos aparece textualmente la frase "sólo sé que no sé nada", pero sí muestran que ese mensaje era fundamental para él. Por ejemplo, en la "Apología de Sócrates", de su discípulo Platón, Sócrates (durante el juicio en el que le condenaron a muerte) contó que Apolo dijo a través de la pitonisa de Delfos que Sócrates era el más sabio del mundo, cosa que le extrañó mucho y comenzó a comprobar si los sabios con más reputación de la época no lo eran más que él, encontrando que no, porque no sabían que no sabían, y él por lo menos sí sabía eso. En sus propias palabras:
"...si el oráculo ha nombrado a Sócrates, sin duda se ha valido de mi nombre como un ejemplo, y como si dijese a todos los hombres: «el más sabio entre vosotros es aquel que reconoce, como Sócrates, que su sabiduría no es nada.»"
¿A QUÉ SE REFIERE?


El método de Sócrates para que los interrogados por él diesen a luz su propio conocimiento lo llamó él mismo "mayéutica" que era la palabra que aludía al arte de las comadronas, como su propia madre, de la que decía (metafóricamente) que había heredado el oficio. Para facilitar ese parto, efectivamente, lo primero que hacía era preguntar si sabías algo sobre el tema que te interesase, luego pondría a prueba ese supuesto conocimiento con una tormenta de preguntas que siempre terminaría llevando a contradicciones o absurdos o simplemente desorientación absoluta. Ante eso dirías "no tengo ni idea" o "sólo sé que no sé nada" respecto a eso. Ése es el primer paso para que, con más preguntas aún, consiguieses formar un conocimiento, esta vez sí, reflexionado y sólido.

Por eso decía que él no sabía nada y que nunca había sido maestro de nadie, él sólo preguntaba sin descanso, una verdadera obsesión para él (incluso decía que la muerte sería un bien, para descansar si tras ella no había nada o si, por el contrario, ibas al Hades con todos los muertos anteriores, sería un bien aún mayor porque le daría la oportunidad de interrogar a los más sabios de la historia... una verdadera obsesión, ¿verdad?)

¿QUÉ NOS PUEDE MOSTRAR?

La cita refleja la verdadera actitud filosófica (como en el caso, desde otro punto devista, de "pienso luego existo") que no es más que no dar nada por sentado "porque sí". Todo supuesto conocimiento debe ser puesto en duda y reflexionado. Incluso en ciencia debemos ser conscientes que mucho de lo que se "sabía" en el pasado hoy es considerado erróneo y que la historia sigue y será considerado erróneo lo que hoy consideramos que "sabemos".

¿CÓMO APLICARLO?

Más aún, pues, respecto a nuestras pequeñas convicciones y creencias particulares, que no por ser pequeñas dejan de ser la guía de nuestras decisiones cotidianas, haciéndonos felices o infelices muchas veces sin siquiera ser conscientes de ellas. Por eso merece la pena que no vivamos como dormidos, sino que abramos los ojos, consideremos nuestras creencias, dudemos de ellas y comprobemos si son tan sólidas o no.

Sócrates se autodefinía como "el tábano" que pinchaba a Atenas, a sus ojos un gran caballo noble y fuerte pero algo holgazán, que necesitaba su aguijón para reaccionar y crear pensamiento propio. Seamos nuestro propio tábano.

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