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domingo, 20 de febrero de 2011

INDIVIDUALIDAD 6/2/11: Resumen

Si me permitís, esta vez voy a empezar por la fase final, la de las conclusiones, me pareció que elegisteis un camino muy interesante por el que avanzar, llegando a propuestas como las siguientes:

La individualidad puede entenderse como la libertad de ser diferente, pero también puede llevar al aislamiento: La consciencia de que vivimos buscando un equilibrio entre las tendencias opuestas de socializarnos, por un lado, y de autoafirmarnos por otro, fue el eje de la conversación.

Son dos tendencias naturales, biológicas, como dijo Jose, y diferentes culturas en diferentes momentos históricos las han manejado de diferentes formas. En la nuestra, la occidental actual, se fomenta la tendencia individualista, el excesivo énfasis en la individualidad "es una consecuencia no buscada de la evolución social en occidente", como explicitó Jose finalmente.

Aun así, "la atomización es ficticia", había dicho en otro momento Osvaldo, intentando aislarnos terminamos simplemente identificándonos con otro grupo diferente (con los ejemplos basados en la moda lo vimos más claro).

El aislamiento puede llevar a la soledad y constituir una verdadera enfermedad, como dijo Amor. Por suerte, nuestro contexto actual además de romper los lazos tradicionales nos da la oportunidad de sustituirlos con nuevos lazos asociativos y participativos.

Y con iniciativas como este mismo café filosófico, añado yo.

CAFÉ FILOSÓFICO SOBRE LA INDIVIDUALIDAD.
6/2/2011

Comencé la sesión presentando las normas de este ejercicio de filosofía en grupo, la colaboración y la suma de perspectivas diferentes, sin necesidad de elección entre ellas.
Antes de la ronda de ejemplos expuse un recorrido por la historia de la filosofía respecto a este concepto.

INTRODUCCIÓN HISTÓRICA.

Aunque la propuesta en la anterior sesión surgió concretamente del ámbito del individualismo, no quise perder la oportunidad de aludir a otras facetas dentro del campo de la individualidad (gnoseología, ontología...) que también aportaron algo de luz a aquel ámbito que fue el que, finalmente, en el que profundizamos.

Inicié el recorrido con los universales de Sócrates y las Ideas de Platón, para quien los individuos son simples muestras defectuosas de aquellas. Pasé a la teoría materia/forma de Aristóteles, que luego fue desarrollada a lo largo de la edad media hasta los resúmenes de Tomás de Aquino, que veía posible que el entendimiento conociera lo universal, pero nunca la totalidad de un individuo concreto. Y la réplica de Guillermo de Ockham: sólo existen los individuos.

Ya en la Ilustración, Kant propuso que eran nuestras categorías de tiempo y espacio las que dividían el mundo en individuos, sobre su base, Schopenhauer concluyó que "el principio de individuación" nos engaña, todos formamos parte de lo mismo (algo que denominó "la Voluntad") y es siendo conscientes de ello como podemos alcanzar un comportamiento compasivo y ético.

Llegamos a la actualidad, marcada en occidente por el sistema económico capitalista y su justificación ideológica liberalista, que por primera vez en la historia hacen del individuo el sujeto de los intercambios, y están moliendo las estructuras sociales de parentesco y vecindad en una especie de "molino satánico", según obras como "La gran transfomación" de Polanyi, forjando un ser humano aislado, un Robinson Crusoe, como dijo Weber. Finalmente, en el siglo XX la propia filosofía existencialista ponía todo el énfasis en la individualidad, los individuos que existen son la base, no las esencias, no qué es un ser humano sino quién soy yo.

EJEMPLOS.

  • Al ver a alguien con cartas en la mano y el uniforme de Correos conoces el concepto universal/idea/esencia, es "cartero". Pero conocer a ése individuo concreto, a ese cartero, siempre será un conocimiento incompleto, gradual, a eso se refería el de Aquino.
  • Por el calzado o la ropa nos intentamos distinguir individualmente, pero ello es una mera ilusión.
  • "¡Esta mañana ha estado aquí Chenoa!" te recibe el camarero de tu bar habitual, la individualidad como destacar entre el resto de la masa homogénea.
  • Dos amigos dejaron tirado delante del autobús a un tercero, borracho. La compasión que pedía Schopenhauer no se dio ni entre esos "amigos".
  • El individualismo competitivo, característico del sistema económico, termina por calar y nos impide ser solidarios, por ejemplo, en casos de protestas laborales.
  • Alguna gente que, desesperada por la soledad, pide ayuda a asociaciones de apoyo, no se dan cuenta de que su queja de falta de actitud social en los demás podría acharse a ellos mismos, siendo, en gran parte, su causa.
  • Las movilizaciones en Egipto, la manifestación de ese espíritu común, ya no centrado en la lucha individual de cada uno, y por qué no se da en otros países.
La ronda terminó con la cuestión que abrió la fase de coloquio, planteada por Jose:
"¿Por qué se da en Occidente esta preponderancia de la individualidad?"

DEFINICIÓN:

individualidad.
1. f. Cualidad particular de alguien o algo, por la cual se da a conocer o se señala singularmente.

COLOQUIO:

"¿Por qué se da en Occidente esta preponderancia de la individualidad?"
  • Comenzamos a tirar del hilo investigando hasta qué punto influyen los gobiernos, la religión, la biología y la economía.
  • En el ámbito rural de antaño se conservaba esa solidaridad y estructura social de apoyo, y en la actualidad, sobre todo en la ciudad, se ha perdido.
  • Por otro lado, en anteriores sesiones vimos que esa cohesión social rural tiene su cara negativa en la presión social, representando la vida en la ciudad mayor libertad.
  • Además, se habló de que en los sistemas sociales occidentales esa libertad permite actitudes solidarias.
  • Merce señaló la necesidad de encontrar ese equilibrio entre individualidad (que puede conllevar libertad, pero también soledad) y comunidad (que puede conllevar solidaridad y protección, pero también sumisión y manipulación). 
  • Patricia incidió en huir del maniqueísmo, 100% malo / 100% bueno, dado que los dos polos tienen implicaciones beneficiosas y perjudiciales. La cuestión es buscarlas, ser conscientes de ellas, y combinarlas o corregirlas de la mejor manera.
  • Ser conscientes que los grupos con los que nos identificamos pueden cambiar, y de hecho cambian, puede ayudarnos a atenuar la hostilidad tribal instintiva hacia quienes identificamos como pertenecientes a otros grupos.
  • Y el aislamiento nunca es total, ni siquiera Galileo, como recordó Luis Ángel. Él llegó en el grupo de "refuerzos de última hora", que dieron el último impulso a la investigación.
  • Por ejemplo, Silvia dijo que deberíamos ser conscientes de que "cada uno de nosotros somos completos, un todo", responsables, por tanto (en línea del existencialismo que aludí arriba), y no dependientes de los demás. Pero que a la vez formamos parte de otros "todos" de mayor escala, con los que, a su vez, también tenemos una responsabilidad.
  • Amor recordó eso en la fase de conclusiones, reivindicando esa recomendación de recordar que todos "somos completos" contra lemas que nos hacen sufrir (como aquel ejemplo de la canción de Amaral, "sin ti no soy nada"...)

En resumen, fue una tarde muy agradable, yo disfruté muchísimo con la conversación, nos hicieron fotos, nos grabaron en vídeo, y finalmente nos despedimos con un aplauso mutuo y merecido, no sin antes elegir el tema de la próxima sesión, nada menos que... LA MALDAD. Si queréis empezar a dar vueltas al tema, podéis pinchar aquí y escuchar lo que dije en el pensódromo, ya sabéis, la sección filosófica que hago en Cope Cataluña.

Hasta entonces.

Reportaje y vídeo en El Norte de Castilla

Ya han publicado en El Norte de Castilla el reportaje sobre tertulias vallisoletanas que abre nuestro café filosófico. Las imágenes del vídeo están grabadas en el Penicilino, como sabéis quienes estuvisteis en la última sesión (hoy cuelgo el resumen). Habéis salido muy bien.
Gracias a todos por asistir a filosofar en grupo durante estos dos años.

Pinchando aquí
podéis leer el reportaje, y aquí está el vídeo:

domingo, 6 de febrero de 2011

Pensódromo 30/1/11: Vejez

Os dejo el reproductor en el que podéis escuchar la sección filosófica de L´Alternativa, en Cope Cataluña, en la que hablé sobre el tema de la vejez, y sobre cómo lo trata Platón (a la izquierda) en el comienzo de su libro "República".

Debajo, un artículo para completar lo dicho.

Espero que lo disfrutéis, y ya sabéis, como decía Epicuro: "quien dice que es demasiado joven o viejo para la filosofía es como quien dice que lo es para ser feliz".

Como siempre, sólo la presentación es en catalán:


El pensodromo: La vejez by laalternativa

El júbilo de la vejez.

Ante noticias como la reciente “agresión preventiva” al sistema público de pensiones o el aumento de la pequeña delincuencia en la tercera edad en Japón, es oportuno reflexionar sobre la calidad de la vida en la vejez, en cuanto a la necesidad económica del sustento, y en cuanto a la necesidad filosófica de reflexionar, en la proximidad de la muerte.



Para aprender sobre el tema, lo mejor sería hacer como hizo Sócrates, conversar con un anciano. Al comienzo de “La República” de Platón, que es uno de los libros más relevantes y famosos de la historia de la filosofía, Sócrates interroga al anciano Céfalo, porque le “agrada aprender de las personas muy ancianas” cómo es el camino por recorrer y cuál es su parecer respecto a la vejez.


No es muy sabido que los libros de Platón no son aburridos ensayos, sino diálogos muy amenos, incluso divertidos, entre Sócrates y otros personajes de Atenas, algunos filósofos y otros no, como el mencionado Céfalo, que recibe en su casa a Sócrates y sus amigos cuando volvían de una fiesta en el Pireo.


Céfalo dice cosas muy interesantes como que de los males de los que se quejan los viejos cuando se reúnen “no es responsable la vejez, sino el carácter de los hombres”, porque “si fueran equilibrados y bien humorados, también la vejez sería una carga llevadera; en caso contrario, resultan difíciles tanto la vejez como la juventud”. También dice que en la vejez se atenúan las pasiones, por lo que te libras de “amos numerosos y enloquecidos” (algo que parece confirmar la ciencia actual).


De esas líneas podemos aprender muchas cosas, entre otras, del ejemplo de Sócrates de conversar con ancianos. Seguro que no nos podrán instruir respecto a las últimas tecnologías, un conocimiento que caduca constantemente, pero sí respecto a cómo afrontar los vaivenes de la vida, una sabiduría que perdura y sigue siendo válida.


Así nos beneficiaríamos los más jóvenes, aprendiendo, y los mayores, ya que como decía nuestro amigo Céfalo “cuanto más se marchitan los placeres del cuerpo, tanto más aumentan los deseos y los placeres de la conversación”.


Para satisfacerlos y para compartir esa sabiduría de la vejez, sería bueno fomentar el asociacionismo entre los mayores, animarles a seguir aprendiendo en “universidades de la experiencia” y a participar en iniciativas como los “bancos de tiempo”, donde pueden compartir ese bien, del que disponen con abundancia. En esas iniciativas, que se dan en cada vez más ciudades, podrán compartir y conversar con los demás, jóvenes o de su misma edad. Pero igualmente importante es otro tipo de conversación, el diálogo interior. Céfalo ya señalaba la importancia del equilibrio en el carácter para la felicidad en la vejez. Se mantener ese equilibrio mediante la reflexión filosófica, que no es nada reservado a filósofos, sino simplemente eso tan cotidiano de hablar mentalmente con nosotros mismos, pero dejándonos un rincón y un tiempo para hacerlo en profundidad y sobre los temas que queramos aclarar para recuperar el citado equilibrio y el buen humor.


Esos momentos de reflexión son más importantes en la vejez, para ir haciendo una recapitulación de lo disfrutado en los tiempos buenos y lo aprendido en los malos, y llegar al momento final con serenidad y satisfacción. Tanto si creemos en la inmortalidad del alma y que seguiremos viviendo de otra manera, como si creemos que la muerte es el fin y el descanso eterno, es mediante la reflexión como veremos si esas creencias nos dan equilibrio y paz o si, en cambio, no nos convencen lo suficiente y deberíamos seguir reflexionando, hasta encontrar las que de verdad nos permitan vivir plenamente la etapa final y morir con calma.


Eso respecto a la necesidad filosófica de encarar la muerte, pero ya decía Céfalo que “ni el hombre razonable podría soportar con facilidad la vejez en compañía de la pobreza, ni el no razonable, aunque fuera rico, podría estar nunca contento consigo mismo”. Para una buena vejez es necesaria la reflexión, pero también evitar la pobreza. Respecto a la última reforma de las pensiones recomendaría leer los artículos de la web de un viejo catedrático, el gran economista catalán Vicenç Navarro. Allí muestra que la evidencia científica respalda la solidez del sistema público, y que su reforma no es una necesidad técnica, sino una decisión política arbitraria. En lugar de cuestionar y debilitar la cobertura pública a la vejez, seguir dignificando las pensiones más bajas y facilitando residencias y ayudas a la dependencia, o la red de residencias de ancianos públicas, sería asegurarnos la tranquilidad económica suficiente para, cuando llegue el momento, poder dedicarnos a desarrollar la tranquilidad filosófica y la felicidad, el júbilo en la vejez.


Durante esta semana, en cuanto tenga tiempo, subiré un resumen sobre la última sesión del café filosófico en el Penicilino, sobre la individualidad. Gracias a todos los que asististeis por una gran sesión, así se hace.

sábado, 5 de febrero de 2011

Próxima dosis 6/2/11: INDIVIDUALIDAD

En la última sesión, sobre la opinión pública, el grupo eligió investigar sobre la otra cara de la moneda, sobre la individualidad.

¿Qué nos hace a cada uno de nosotros, o a cualquier otro tipo de individuo, diferentes de los demás?

Este problema es de los más trabajados en la historia de la filosofía, desde Platón y Aristóteles, hasta Schopenhauer y la actualidad, pasando por la escolástica medieval.

¿Nuestro entendimiento puede conocer lo universal, pero no directamente lo individual, como podría decir Tomás de Aquino?. Podríamos retomar el concepto de estereotipos de la otra sesión.
¿O es más bien, al revés, como dijo más tarde Guillermo de Ockham? Sólo existe lo singular y concreto.

Estas cuestiones y otras sobre el "principio de individuación", o sobre el "individualismo" (como prioridad del individuo sobre la comunidad) tanto ética como metodológicamente, etc. han sido tratadas por los filósofos, hablaré de ello en una breve introducción inicial y cuando sea oportuno sobre la marcha de la conversación, pero seremos quienes nos reunamos este domingo a las 5 quienes vayamos decidiendo qué cuestiones tratamos y cómo las desarrollamos sobre la base de nuestras experiencias y creencias, y de cómo las sumemos a las de los demás.
ATENCIÓN: El Norte de Castilla enviará a alguien para hacer una foto, para un reportaje sobre las tertulias que funcionan en la ciudad. Poneros guapos ;)

martes, 1 de febrero de 2011

OPTIMISMO

Este artículo completa el primer pensódromo de 2011 en la Cope de Cataluña. Espero que os guste:



Ahora que entramos en el nuevo año, nos preguntamos qué nos deparará, y nos planteamos cuestiones como si conviene, o no, que seamos optimistas.
Es un momento, por tanto, en el que nos paramos a hacer filosofía, quizá inconscientemente, y sin consultar si alguien ha reflexionado antes sobre ello llegando a alguna conclusión digna de ser escrita, divulgada y conservada hasta nuestros días.
Iniciemos ese ejercicio filosófico, consciente e informado aquí, ¿por qué no?. La filosofía en la Grecia clásica se centraba en cómo vivir una “vida buena”, como decía, por ejemplo, Aristóteles. Veamos cómo nos puede ayudar a ello el hecho de filosofar sobre el concepto del optimismo:

Como siempre lo primero es ver qué entendemos por optimismo actualmente, según recoge el DRAE:

optimismo.
(De óptimo).
1. m. Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.
2. m. Doctrina filosófica que atribuye al universo la mayor perfección posible.


Efectivamente, además del sentido que todos conocemos del término, existe una segunda acepción, filosófica, con una curiosa historia. La narraré brevemente: Está claro que el mayor optimismo es el que mantiene que vivimos en “el mejor de los mundos posibles”. Pues bien, justo eso es lo que escribió Leibniz, un filósofo y matemático alemán, a principios del siglo XVIII, en su libro sobre la “justificación de Dios” o “Teodicea”. Intentaba explicar cómo puede existir el mal en un mundo creado y regido por un Dios omnipotente y bueno. Para entender su solución recordemos que muchas veces para arreglar una cosa, terminamos estropeando otra. La más grande sabiduría sería actuar de forma que consigamos hacer el mayor bien a costa del menor mal. Eso, precisamente, es lo que según Leibniz sucede en la Creación divina, que es la mejor posible, ya que si mejorásemos alguna cosa sería empeorando mucho más otra. Según él, Dios nos mantiene en el máximo de bien, en el óptimo de los mundos posibles.
Otros filósofos de la época consideraron tal opinión como una ingenuidad incoherente con la realidad que percibimos, como Voltaire, que la parodió en su “Cándido”, donde popularizó el término “optimismo” para referirse a esa creencia de que vivimos en el mundo óptimo.

Desde entonces su uso fue variando y llegó al de la primera acepción que todos conocemos y usamos, la que se refiere a “ver el vaso medio lleno”.

Para empezar hoy nuestra propia investigación filosófica podemos evitar ambigüedades distinguiendo tres facetas distintas del término, el optimismo respecto al presente, respecto al futuro y el optimismo como ilusión:

El optimismo respecto al presente es precisamente ese “vaso medio lleno” ya mencionado. Un poeta y filósofo epicúreo de los tiempos de los grandes emperadores romanos, Horacio, acuñó un lema, de moda últimamente, que enfatiza la importancia de ese tipo de optimismo para disfrutar plenamente de lo que nos da la vida: el célebre “carpe diem...”. Literalmente, en latín no significaría “disfruta”, sino, más bien, “cosecha” al día. Nos da la idea de que la vida no es como una tierra de labranza, en la que haya que esperar al verano para disfrutar los frutos, sino que la cosecha es diaria, sólo con ponernos a ello y disfrutar hoy de lo que ya tenemos.

En cuanto al optimismo respecto al futuro estaría bien que terminásemos de leer la aludida frase de Horacio en sus “Odas”, porque tras recomendar que cosechemos al día, añade que confiemos lo mínimo en el mañana “...quam minimum credula postero”, precisamente para no postergar el placer que podemos sentir hoy, algo fundamental para los seguidores de Epicuro. Seamos conscientes de que el optimismo es la clave de la motivación, y de que visualizar un resultado deseado es empezar a hacerlo real, pero sin olvidar que si nos distrae de disfrutar en el presente, también nos impedirá disfrutar si conseguimos ese resultado, y nos llevará a la frustración si no.

Y, por último, refiriéndonos al optimismo como ilusión debemos decir que la ilusión en el sentido de engaño es incompatible con la filosofía. La filosofía estudia el conocimiento del hombre, tratando de alejarnos de lo falso, del error. Un optimismo que no nos deje ver lo que podemos mejorar nos impedirá mejorarlo. Y, además, si sólo seguimos el refranero con el “Dios proveerá”, olvidando el “a Dios rogando y con el mazo dando”, caeremos en una inacción estéril.

En resumen, el optimismo puede llevarnos a vivir una vida buena si nos ayuda a salir del “valle de lágrimas” de la Salve, sin llevarnos al “dormirnos en los laureles” de Esopo.


¿Cómo conseguir ese equilibrio, cómo decidir si el vaso está medio lleno o medio vacío?
Tal vez aplicando el concepto estoico de “epojé”, dejar de juzgar.
El vaso está a la mitad.
Disfrútalo, mientras dure.