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martes, 9 de junio de 2009

Utopías. Resumen.

Asistimos 19 personas:
Ismael, Raúl, Jose, Marta, Enrique (1 y 2), Vicente, Raúl, Inés, Emilio, Jesús, Clara, Miguel, Carmen, Óscar, Sira, Luis Ángel, Álvaro y Arancha.

Y escuchamos además, opiniones de gran cantidad de autores, desde Fukuyama hasta Platón.

La conversación fue fluida y salpicada con frases dignas de tomar nota. Aquí dejo un resumen. Esta vez he agrupado las intervenciones por temas en lugar de seguir el orden cronológico, por lo que pueden aparecer juntas opiniones aportadas en momentos diferentes:


UTOPÍA

Transcribo algunas de las notas que tomé durante la sesión, agrupándolas temáticamente sin seguir necesariamente un orden cronológico. No reproduzco la totalidad de las intervenciones que hubo, tan sólo una breve selección. UTOPÍA. Café filosófico del 7 de Junio de 2009. Aunque sólo había una nueva incorporación, la del amigo de Marta, Enrique (2) comencé recordando la dinámica de nuestros cafés filosóficos, basada en el respeto. Ismael fue quien propuso el primer ejemplo concreto sobre el que empezar a filosofar. Aprovechando que durante la jornada se estaban celebrando las elecciones al parlamento europeo, propuso hablar sobre el carácter utópico de una Europa unida y en paz. Ese tema fue surgiendo a lo largo de la tarde. La unión europea, como proyecto optimista aparentemente irrealizable, se ha ajustado a la definición de utopía a lo largo de la historia. En la actualidad ese proyecro se ha realizado, y surgió la pregunta de si estamos más cerca de una utopía de estilo marxista o de una ultraliberal. – Consideramos que, en principio, desde la perspectiva de Marx y los “socialistas utópicos” del siglo XIX, sí hemos avanzado hacia sus planteamientos, la diferencia entre clases es menor y el estado garantiza los derechos básicos de los trabajadores, como señaló el otro Enrique, el padre de Óscar. – Pero, por otro lado, el liberalismo goza cada vez de mayor margen de maniobra, hasta el punto de que, aun generando la peor crisis de las últimas décadas por su falta de limitaciones, son los propios estados los que rescatan el sistema financiero, un sistema que constituye una auténtica utopía ilusoria donde se comercia sin mercancías físicas. Además, como propuso Miguel, quizá el progreso para los trabajadores se encuentra en un momento de atasco, sino de retroceso en algunos campos. – Por último, opiniones como la de Raúl, coincidieron con la postura de “El fin de la historia” que propuso Fukuyama en su célebre libro, del mismo nombre: Apuntan que ya todo el planeta está sometido al mercado liberal sin alternativas viables. En base a todo esto iban surgiendo reflexiones como la de Emilio, que señalaba que parecemos estar ante la encrucijada de dos modelos: – Uno, el de la economía planificada, en el que se debe confiar en la eficiencia y la buena voluntad de los dirigentes. – Y otro, el del mercado libre, en el que la confianza ha de depositarse en la bondad y eficiencia de esa supuesta “mano invisible” que según Smith hace que en lugar de beneficiar al más fuerte, salga beneficiada la sociedad. Pero tratamos otros temas. En una de las primeras intervenciones, Marta planteó, como ya es costumbre, algunas interesantes preguntas: ¿Por qué surgen las utopías? – Por la búsqueda de la felicidad, propuso Enrique (2). – Como “actividad motivante que nos lleva a un cambio en nuestras vidas”, comentó Clara, en la misma línea que más tarde Carmen: “Tenemos que tener ilusión, utopía, para seguir viviendo”, o Serrat, citado por Enrique (1): “Sin utopía la vida sería un ensayo para la muerte.” ¿Se corrompen por la naturaleza humana? – Para Emilio sí, puesto que en el camino a la utopía la ilusión de los desfavorecidos es aprovechada por los líderes, que se ocupan de mantenerles en la ignorancia. – Para Ismael el mismo origen de las utopías es “el divorcio entre el hombre y la naturaleza”. Citó “Rebelión en la granja” (obra que surgió varias veces, dando mucho juego por su analogía con la fallida utopía soviética) en la escena en la que se vota que los perros no deben perseguir a las ratas. – Jose, en ese sentido, señaló la necesidad de conocer la imperfecta naturaleza humana para saber a qué podemos aspirar. En otro momento indicó que todos los gobernantes de la historia tienen en común la ambición. Y que eso no se da en la utopía platónica de la República, en la que los reyes filósofos no poseen nada. – Raúl dijo que somos egoístas y que ello nos ha facilitado progresar hasta nuestra sociedad actual (este carácter egoísta de la especie humana fue muy debatido) – Vicente recordó que la esperanza para posibilitar la utopía siempre ha sido la forja de un ser humano mejor, y que ello exige la educación universal, una utopía también alcanzada pero que no ha dado los frutos deseados. La necesidad de la mejora personal, la búsqueda interna de la utopía, también fue mencionada en diferentes momentos por Ismael (hablando sobre el dolor inherente a la vida según Schopenhauer y su propuesta de superación por la compasión) o por Clara. – Hablé de Rousseau y su propuesta de que es la sociedad la que corrompe al “buen salvaje” y la causa de la desigualdad. Este tema de la desigualdad también surgió repetidamente: ¿Igualdad en la Utopía? – Ismael propuso investigar esta supuesta identidad entre igualdad y libertad en la utopía, puesto que en su opinión, podrían llegar a ser incompatibles. – Raúl, contra Rousseau, mantuvo que “los seres humanos no nacen iguales”. Enrique (2) coincidió, sólo somos iguales en dignidad (y habría que definirla) – Emilio dijo que la superioridad en cualquier ámbito sólo puede suponer la responsabilidad de ayudar al inferior a elevarse. – Jose, recordó que nos debemos referir a la igualdad respecto a unos derechos mínimos. – Jesús, entorno a estos problemas, dijo que “diferencia no es lo mismo que desigualdad” recordó el lema marxista de “a cada uno según su necesidad y de cada uno según su capacidad” (y a mí este punto me recuerda aquella otra máxima de la tolerancia que dice “somos distintos somos iguales”) Pero también planteó Jesús que la utopía, por definición, es imposible, ya que si alguna vez se alcanza, no cumple con el carácter inalcanzable que la caracteriza, por lo que deja de ser una utopía. Luego la cuestión no es qué o por qué es la utopía, sino para qué. – En un momento de la charla hice un apunte (similar a la posición de Bloch) en el sentido de que la utopía inalcanzable, puede servirnos como orientación para – – – – – saber en qué sentido debemos plantearnos objetivos más realistas, que, sin ella, quizá derivasen hacia sentidos opuestos lo que nos impediría avanzar. Clara, Jose y otros habían hablado de que sólo los objetivos percibidos como alcanzables son motivadores (en el sentido del descalificativo comentario de “eso es una utopía”) que se deben plantear esa clase de pequeñas utopías. Raúl, por ejemplo, habló de las pequeñas “revoluciones del consumidor” que van logrando avances en el ecologismo, la responsabilidad corporativa de las empresas, etc. Recordé el reproche bolchevique a la socialdemocracia de que las pequeñas conquistas sociales pueden ser contraproducentes en tanto que anulan el anhelo de revolución social. Carmen, también comentó en otro momento que los poderosos saben hacer concesiones a tiempo para que “no explote la olla”. Jose pronunció una bonita sentencia cuando planteó que “el bienestar económico anestesia”. Y que el poder de la publicidad, la propaganda y los medios hacen muy difícil en la actualidad el pensamiento revolucionario de otros tiempos. Emilio advirtió que no es así en el tercer mundo, expoliado continuamente en materias primas tanto como en mano de obra. Para terminar mencionaré un par de puntos muy interesantes que surgieron fugazmente: El carácter racional de las utopías. – Emilio planteó que “pocos animales han planteado utopías” – Ismael le preguntó si consideraba que la razón es esencia del hombre o un instrumento. – Emilio contestó que la razón es un “instrumento esencial” que viene de la atracción que desde lo trascendente nos empuja a avanzar en el conocimiento. Fue un bonito intercambio. – En el sentido de la racionalidad de las utopías, Vicente ya había señalado al principio que, en su opinión, surgen en épocas en las que se cultiva la razón (como “La República” en la época de Platón) y que a partir de los siglos XVI y XVII abundan cada vez más hasta llegar a la desilusión con las guerras mundiales del siglo XX. Por último, señalo el comentario de Raúl del posible carácter utópico de Internet. El ciberespacio es un lugar sin autoridad, igualitario, quizá sí pueda considerarse así. Si quieres puntualizar, comentar, añadir, o proseguir esta interesante charla, ya sabes que puedes hacerlo mediante los comentarios.


Más de dos horas de café filosófico todavía nos supieron a poco.

En los comentarios de esta entrada podemos plantear en qué forma organizar otra sesión durante el mes para los más interesados.

Una opción es entrar en el Banco del Tiempo, como comenté en la entrada anterior. De hecho, puede que se organice un café para socios del Banco.
Otra opción que tenía proyectada, es subir un peldaño más para los que estén dispuestos, y organizar un Taller Filosófico. Investigaríamos en grupo sobre la cuestión que elijamos, pero con un mayor rigor y una exigencia más alta al filosofar.
También tendríamos que decidir el lugar para llevar a cabo lo que decidamos.

Opinad, por favor. Tendré en cuenta vuestras aportaciones para comenzar a organizarlo.

viernes, 5 de junio de 2009

Banco del Tiempo


El Banco del Tiempo, respaldado por el Ayuntamiento de Valladolid, es un sistema de intercambio de actividades entre vecinos.

Los Bancos del Tiempo son grupos de personas motivadas para intercambiar tiempo, dedicándolo a tareas puntuales con tal de resolver las necesidades de la vida diaria.

La unidad de intercambio y de valor es la hora, independientemente del servicio que se ofrezca o que se reciba. En este Banco, el tiempo es la riqueza principal y, por tanto, la unidad de valor.


He entrado a formar parte de este banco que no maneja dinero.

Así que a partir de esta semana cualquiera puede ponerse en contacto conmigo y organizar un café filosófico para su asociación, sus amigos o su familia.
A cambio, nada más, que del tiempo que dure el café.

Por último, recordaros que este domingo a las cinco en el Penicilino hablaremos de nuestras utopías preferidas, sobre la utilidad de plantearlas, la posibilidad de llevarlas a la realidad y todas las demás cuestiones que surjan.

Nos vemos.